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Laberintos Imaginados

Las mentiras del poder

La prepotencia siempre ha sido una de las características del poder, en cualquier tiempo y momento los poderosos utilizan su superioridad para imponer sus mandatos, sus políticas o incluso sus ansias más personales. Pareciese que el poder les otorgase cierto halo divino y que a partir de ese momento dejasen de ser humanos para convertirse en personajes superiores y por ello tuviesen la obligación de aplastar a sus enemigos de cualquier manera o modo.  También al mismo tiempo desean aferrarse al poder, no alejarse jamás de ese sentimiento de superioridad sobre el resto de los mortales, que nadie intuya ni por asomo cierto grado de debilidad o cobardía.  En este punto obtiene una suma importancia la mentira, ésta se convierte en un instrumento totalmente necesario para aferrarse al poder, como quien se agarra con fuerza al último trozo de madera de un barco hundido en un naufragio para lograr una imposible supervivencia.  Mediante la mentira y la manipulación pretenden engañar a sus subordinados, pretenden que su mentira sea la verdad suprema, que el resto de la humanidad sepa que ellos siempre obran de buena fe, que nunca se equivocan, y sobre todo que ellos tienen el poder y por tanto la suya es la verdad absoluta, sin posibilidad de discutirla ni por supuesto de contradecirla.

Pero existen algunos "ingenuos" que pretenden desenmascarar la verdad, que pretenden plantar cara y conseguir que la mentira no se convierta en la verdad impuesta desde el poder.  Algunos de estos "osados" luchan cotidianamente frente al poder, aunque sean batallas pequeñas en medio de grandes guerras.  Cuando un político miente destroza la base de la democracia. Es evidente que la maldad, la crueldad son inventos de la razón humana, de su capacidad para mentir, para destruir. Por lo tanto la mirada crítica de la realidad se convierte en un imperativo moral, se nos plantea la necesidad de compromiso como forma de vida.

 

 

 

"Imagina la victoria de los vencidos..."

 

"No aceptes lo habitual como cosa natural.  Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural.  Nada debe parecer imposible de cambiar."

Bertolt Brecht

 

 

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